miércoles, 26 de enero de 2011

Rebotin rebotar... todo lo que baja... sube?

Así es amigos, como bien deice la hermosa obra folclórica de Castilla y Valladares: SUBO...SUBO. Aumenté unos kilos, bajé un pelín y ahora ya ni se cuanto peso, si, hay gente que le teme a los lugares encerrados (me anoto), gente que le teme a las alturas (me anoto), gente que le tema a volar (me anoto dos veces) y gente que le teme a la balanza (suscripto a ese miedo desde que tengo memoria).

Yo opté por no postear nada hasta, por lo menos, volver a pesar lo que venía declarando en mi último post. Pero viendo que estoy lejos de lograrlo y que, en el fondo estaría traicionando mi promesa de seguir adelante con el plan aunque este mismo sufra contratiempos... me decidí a publicar una nueva nota.

La verdad es qeu podría echarle la culpa a las fiestas (navidad, año nuevo, reyes) pero lo cierto es que en casa no las festejamos, ni arbolito tenemos. También podría echar culpas sobre el cumpleaños de mi hermano (cumplió unos tiernos y huevones 29), o al cumpleaños de Rosa, mi querida suegra... pero la culpa no es de los festejos, sino de quien se morfa todo como si fuera la última cena (que por lo que pude ver en el famoso cuadro y en la biblia fue bastante escueta y austera).

Entonces, podríamos resumir que la culpa es mía, como siempre. En este tipo de cosas uno no puede culpar a nadie, es como el granizo, o como con los Tsunamis, no se le puede hechar la culpa a nadie. Uno mismo es el que come en un lapso de dos horas una interminable lista de items (sandwichs de miga, chips de jamón y queso, paty, asado, ensalada rusa, ensalada mixta [sin tomate], vitel toné [se poné así?], pollo relleno, chorizo, gaseosa [mucha], matambre, ensalada de fruta, turrón, confites, brownie, vino, sidra, champagne, etc.). Así que, así las cosas, el culpable es uno solo.

Así qeu si hay un condenado por mi exceso de peso, soy yo, claro que me acompaña en parte la persecución ideológica que me atormenta, el que me instiguen a bajar de peso o me hablé del tamaño de mi panza siempre me jugó en contra, como si fuera una manera de demostrar que no me importa... y nuevamente, me lastimo a mi mismo, queriendo en el fondo lastimar a los que me dicen: "Che, cuando pensas bajar de peso sopresata inflada?" o "caete comido che, que sino me dejás a la gente sin morfi" o la famosa "che, pedile upa al señor".

Hoy me hablaron de las pulsiones de vida y de muerte, algo así como seguir haciendo algo que sabemos que nos hace mal: Comer mal y por demás, fumar, tomar, asolearse fuera de la hora recomendada, reincidir en relaciones enfermizas, ver el programa re Rial, etc.

Supongo que existe algo de eso, algo de querer acelerar incocientemente el pasar a mejor vida, pero sólo porque se corre el rumor más querido por mi fantasia, el viejo rumor según el cual, en el cielo uno come... y no engorda!